Perdonar es perdonarnos.

Perdonar es perdonarnos.

Cuando se trata de algo difícil que no podemos comprender, en donde un tercero está involucrado, si no es algo que se apegue a nuestra realidad establecida (como nosotros queremos dentro de nuestra zona de confort) generamos rechazo, debido a que nos aferramos a las circunstancias y relaciones que tanto nos ha constado construir y no están saliendo como queremos.

¿Cómo hacemos para seguir adelante cuando las cosas no resultan? Una manera muy poderosa es perdonar… pero, ¿perdonar a quién? ¿Al otro? Si, nosotros al perdonar al otro de manera indirecta estamos empezando un proceso de auto perdón, en donde nos damos la oportunidad de dejar de sufrir con el hecho de que las personas no hagan lo que nosotros queremos, como lo queremos, y/o que las situaciones no salgan como nosotros así lo esperábamos.

Una manera efectiva de conseguir esto, sin lugar a dudas es la comunicación y la empatía. La primera es esencial, debe existir un dialogo primero con nosotros mismos para intentar definir que está sucediendo dentro de nosotros en esos momentos y de esa manera facilitar el diálogo con la parte externa, ahí es importante la empatía para lograr comprender que está sucediendo en el interior del otro (así como lo logramos hacer con nosotros mismos).

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La muerte en los niños

La muerte en los niños

Es muy común que nosotros deseamos evitar hablar del tema de la muerte con nuestros hijos, pero también es común que al mismo tiempo queremos hacerlo porque tememos que experimenten el sufrimiento que podrán sentir por la pérdida que conlleva:
Por ello, cuando vamos a hablar con nuestros hijos sobre este importante tema, es recomendable:

1- REFLEXIONAR sobre las creencias que nosotros mismos tenemos sobre la muerte para estar conscientes y preparados sobre lo que le vamos a transmitir a nuestros hijos.
2- SER SINCERO: con frecuencia las mentiras o metáforas que usamos para que el tema de la muerte pensamos que ayuda a ser menos negativo, pero puede causar más malestar que alivio.
3- SER SENSIBLE A LA ETAPA DE DESARROLLO DEL NIÑO/A: porque frecuentemente la muestre se presenta en actividades cotidianas, como películas, juegos de video… los niños pequeños pueden tener dificultades para tomarla en serio.
4- ESTAR CERCA: lo mejor es partir sobre la base de lo que cada niño sabe o cree que sabe de la muerte, así partimos de una base y podemos darnos cuenta si tiene una idea correcto o una que le puede llevar a sufrir.
5- SER CLAROS: Debemos ser breves en nuestras explicaciones. La mente de los niños piensa en términos concretos, puede ser más fácil hablar del en términos biológicos, como un cambio en una función (dependiendo del niño)
6- ESPERAR: después de hablar con nuestro hijo sobre la muerte, puede parecer que se quede satisfecho porque regresa a sus juegos. Está bien darle tiempo para procesar la información y no presionarle.


7- TRANQUILIZAR: cuando se toca el tema, es normal que los niños pregunten a los padres: «¿tú también morirás?». Talvez sean demasiado pequeños para comprender que la muerte es permanente, pero lo que realmente les asusta es quedarse solos. Es una buena idea confirmarlo, preguntándoles: «¿Te preocupa que no pueda estar contigo?». Si confirman que es así, podemos tranquilizarles diciendo: «probablemente no muera en mucho tiempo, así que estaré aquí todo el tiempo que me necesites».

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¿No sabe amar?

¿No sabe amar?

Amor propio
Amarse a uno mismo es el primer paso para amar a otro.

Muchas personas llegan a consulta por mal de amores, ¿es curioso no?, ¿como una emoción tan bonita produce tanto dolor y sufrimiento en el mundo?. Contrario a lo que se pudiera pensar, el mal de amores no está en la elección de pareja ni en la forma de ser de la otra persona. El mal de amores está en lo mal que practicamos el amor. Hay que ver como hacemos funcionar al amor. Tenemos un ideal de amor tan enraizado en costumbres y creencias que fácilmente destruyen el amor.

El amor no es un sentimiento, es una forma de vida. No empieza con una pareja, empieza en la forma en la que nos relacionamos con las personas. Si tu no eres capaz de estar al pendiente de tí mismo y de otra persona, así sea un amigo, un padre, un hermano, un hijo, es casi imposible que puedas expresar amor a una pareja, todos los amores requieren tiempo y atención.

Empecemos por uno mismo, ¿te cuidas? ¿Regularmente asistes al doctor para revisiones médicas? Si la respuesta es no, ahí tenemos el primer problema. No cuidarse es elemental para no dañar a las personas que nos quieren, además para no dañarnos a nosotros mismos.

Amarse a uno mismo es el primer paso.

Ahora bien, muchas veces cuidamos los dolores del cuerpo de las personas pero no las cuidamos del corazón ni del alma. Si quieres cuidar a alguien empieza por cuidar tu alma y tu cuerpo, así nunca dañarás a las personas que te quieren, por lo menos no intencionalmente. Cuando no hacemos algo por nosotros dañamos a muchas personas que nos quieren.

Supongamos que ya superamos la primera parte del amor, que es cuidarnos a nosotros mismos, eso significa que estás preparado para cuidar a alguien más y amarlo, pero hemos dado el primer paso apenas. Recuerda que no se puede dar lo que no se tiene, si eres capaz de cuidarte a ti mismo, apenas empiezas a tener posibilidades de trascender tu amor y vas por buen camino, pero desgraciadamente comienzas a caminar.

Cuando deseas amar a otra persona necesitas saber que esto requiere un grado de responsabilidad contigo mismo y con el universo. Èste grado de responsabilidad no implica tomar decisiones por la otra persona, significa que tienes que aprender a comprender que la otra persona va a necesitarte algún día y tu tienes que estar listo, ¿con esto que queremos decir? Que el amor no exige, solo ofrece y ofrece lo que tenemos a los demás, justo cuando las personas lo necesitan, no cuando nosotros queramos darlo. Si no tienes para dar simplemente no podràs darlo.

No podemos dar amor a otra persona si el amor se limita a lo que yo quiero y necesito, a las pequeñas gotas que mi egocentrismo puede dar, el amor es un dar sin esperar ni pedir nada a cambio. Esto es profundamente esencial. Pedir a otra persona algo que nosotros queremos significa que nosotros no tenemos eso que pedimos, por eso lo pedimos y lo queremos. Sólo pedimos lo que no tenemos, si pedimos amor es porque no nos amamos (¿Qué fuerte no?). Pedir amor es pedir un sacrificio de lo que nosotros no tenemos, un sacrificio que un ser humano le es muy difícil dar a los demás. Paradójicamente pedir amor incondicional es una señal de que no se posee ese amor, el amor se posee y se regala, pero si no se tiene uno mismo, se lo pedimos a los demás.

Amor en pareja
El amor es una forma de vida.

¿Te has preguntado alguna vez si eres capaz de dar amor a las personas sin pedir nada a cambio?¿sin esperar nada a cambio? Si es así, vas por buen camino. Acabas de dar dos pasos hacia adelante. Sin embargo, hay que hacer la diferencia de aquellos que dicen no esperar nada a cambio pero les duele en lo màs profundo de su ser cuando la otra persona no responde como ellos quieren, eso ya es falta de amor. Criticar y regañar despectivamente a la otra persona es también falta de amor. Y es que es tan fácil dejar de amar cuando las cosas no salen como esperamos.

La segunda pregunta que viene a la mente es ¿puedes amar bajo cualquier circunstancia? Aquí viene una pregunta paradójica, si es amor incondicional, ¿debemos amar a una persona que nos trata mal? La respuesta es no, aunque se escuche feo, porque si lo haces estás atentando con el primer paso del amor que diste, èste paso fue amarse a uno mismo.

Discusiones de pareja
Ser maltratado o maltratar es difícil de manejar.

No está mal no amar a una persona que nos hace daño, siempre y cuando volvamos al punto de partida para amar nuevamente. No amar es una respuesta natural, pero no es la respuesta en la que nos debemos de quedar. No amar a una persona que nos hizo daño es el principio para volverla amar pero desde otro àngulo. Podemos amar a una persona que nos hizo daño siempre y cuando la hayamos perdonado y no permitamos que nos haga daño nuevamente.

Supongamos que la vida ha sido tan perfecta que nos ha permitido dar pasos sin regresar ninguno, y hemos encontrado una forma de amarnos, amar y cuidar de otro respetando su forma de ser. Ahora estamos a la mitad del camino. En la otra mitad está la volubilidad emocional, esos momentos donde la suerte, el destino o Dios nos prueba el amor. Nos referimos a la adversidad eventual.

Cuando la adversidad eventual acontece viene un periodo de crisis del amor. La crisis del amor puede venir desde diferentes ángulos, puede venir desde tì mismo como desde afuera. Talvez ya quieres cambiar, o talvez el destino te exige cambiar. Si aprendiste correctamente a caminar sabras que el amor permite y estimula esos cambios para tu bien. Las adversidades y los cambios son nuevas oportunidades para dar amor, vamos a explicarnos a continuación.

Familia
La familia es la que nos enseña a amar.

El amor está emparejado a la posibilidad de tener libertad. Si la persona ya quiere liberarse de una forma rutinaria, de una forma de vida, de una forma de ser, de una pareja con la que ya no se siente a gusto, el amor lo permite, siempre y cuando se sigan los tres primeros pasos: cuidarse a sí mismo y a los demás en la práctica del amor (evitar hacer daño).

Es doloroso para una persona saber que el amor ha cambiado, que ya no hay una sensación y un sentimiento mutuo de amor pasional, pero si de un amor afectivo. Èste amor afectivo es el más difícil de entender: un amor considerado, tierno por el otro que carece de pasión. Muchas personas confunden éste amor, porque creen que la consideración por el otro implica un amor de deseo pasional. Es necesario aceptar que èsta clase de amor sólo busca el bien común. No busca lastimar, proteger, no busca formar una nueva vida juntos, sino por el contrario, busca un amor en la separación y la distancia. Hay muchos amores de ésta clase, en los amigos, en las familias y en las parejas. Si eres capaz de cuidar a otro en la distancia o en la libertad, bienvenido, sabes amar y has dado el penùltimo paso. Estar al cuidado y protección de tì, de los demás (cercanos y a la distancia) con la posibilidad de darte y darles libertad implica que casi sabes amar.

Viene la pregunta más complicada, ¿sabes amar por un tiempo prolongado? ¿Eres capaz de estar al cuidado de otra persona, de quererla, de respetar su individualidad, de darle la libertad, estar a la distancia y cercanía suficiente y cuidar a la vez de tì por mucho tiempo? Si es así, señoras y señores, ¡eres capaz de tener una pareja y amarla!, ¡¡felicidades te has graduado!!, porque practicas el amor a diario y no te será difícil disfrutar el amor.

Amor eterno
El paso más difícil es encontrar alguien que sepa amar y que tenga algo más.

Ahora viene lo más difícil, encontrar a una persona que te dé lo mismo (Buuu!) y un pilón (pa acabarla), si, que te dè lo mismo y un poco más sin que se lo pidas, de lo contrario te quitamos tu graduación por no haber aprendido el primer paso. Lo anterior significa que veas en el otro la posibilidad de amar con los atributos del amor y que tenga sus “no se què que què se yo”, es decir, que tenga características especiales que lo hacen ser único además de amoroso, esos mismos atributos te tienen que enamorar, porque probablemente los vayas a ver en tus hijos, si tiene atributos que no te gustan es mejor que pienses dos veces la relación pues lidiaras muy probablemente con esos atributos con tus hijos.

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Celos y celotipia

Celos y celotipia

¿Cuál es la diferencia entre celos y celotipia?

Cuando una persona llega a consulta preguntando acerca de si sus celos son naturales nosotros podemos decir que sí. Sin embargo, los celos que controlan al otro es celotipia. Los seres humanos por sus propios miedos proyecta en el otro su desconfianza y hace responsable al otro de su propia desconfianza en el amor que le tienen. No se puede sentir desconfianza en el amor que le profesa otra persona si no tienes amor por tí mismo. Si una persona se valora es imposible que piense que otra persona va a buscar a alguien más. También si una persona se valora no va a pensar en el miedo que tiene a perder a alguien, pues sabe, que puede vivir consigo mismo.

La celotipia es un estado también de dependencia. Una persona que busca la felicidad en el otro es infeliz consigo mismo y una persona que es infeliz consigo mismo tiene miedo a perder a otra persona. A la vez, una persona celotípica es una persona que se hace dominante a través de la victimización y el ataque al otro. La celotipia lleva al dominio del otro para que satisfaga su inseguridad. Sin embargo, dado que el carácter de la enfermedad es la inseguridad cualquier cosa puede ser motivo de celos.

Muchas veces las personas ya tienen sometida a la persona con la que viven y a pesar de ello, buscan algún pretexto para discutir. Una palabra mal escuchada, una sonrisa en un lugar equivocado puede generar que la persona distorsione la realidad y vea algo que su ser necesita: pelear o discutir.

El celotípico al tener sometida a la persona no se siente satisfecho, busca tener algo que refuerce su malestar y si la realidad no se lo proporciona tiende a inventarlo desde su pensamiento y percepción.

¿Cómo controlar los celos?

Los celos son sentidos como una traición hacia sí mismo por la persona que lo vive, y lo que no tolera es que su ser haya sido traicionado. Pero la traición no es cierta. El ser humano busca que el amor de su vida sea correspondido sin embargo, no es una necesidad, es una búsqueda. Muchas veces se quisiera que la búsqueda terminara pero el amor es un juego que se vive día a día, no es algo completo, es algo en constante construcción.

Cuando una persona pide amor incondicional está pidiendo a un Dios, no a un ser humano. En contra de todo lo que se piense, dar amor no es innato, es algo que aprendemos a dar, esto significa que las personas brindan amor como han sido enseñadas a darlo, por su cultura, su ambiente familiar, social o unas simples vivencias personales con otra persona.

Si nosotros pensamos de manera lógica los celos son una petición de amor incondicional. Una petición que ningún ser humano es capaz de dar sin otorgar bajo su consentimiento. A diferencia de Dios (que según las creencias religiosas es un ser que ama al ser humano sin importar su condición), el ser humano es voluble en sus emociones y por ello, el amor que podía sentir puede moverse fácilmente. 

Evitar que una persona se enamore o se desenamore no es reelevante desde éste punto de vista, puesto que la persona lo hace sin pedir autorización, es su mente la que va a ser que algo le parezca sumamente agradable o desagradable, bello o feo. Si entendemos ésto, entonces sabremos que el amor es relativo, no hay una muestra de amor específico y no hay un amor que sea controlable, depende de la persona.

El error de un celotípico es creer que hay una forma de amor que puede dominar. El amor es conforme a la persona, no conforme al puesto que ocupas, es decir, no porque tienes una pareja la pareja te tiene que amar.

Vamos a un principio fundamental en el ser humano: todo lo agradable se atrae, todo lo desagradable se repele. Entonces, desde éste punto de vista, si el amor es agradable se va a atraer, si es desagradable se va a evitar.

Si una persona celotípica practica el amor haciéndolo desagradable, entonces, es muy probable que lo que obtenga sea rechazo.

Ninguna persona le gusta que le corten la libertad y si el celotípico la corta significa que está causando desagrado. Toda relación que lleva a la limitación de la libertad lleva al fracaso. Entonces, ¿el celotípico que tiene que hacer si su fin último en sus acciones es la coartación de la libertad? Quedarse sólo o tener como pareja una persona dependiente. Si elige la primera opción es muy probable que sufra porque él en sí mismo es un dependiente del poder que ejerce sobre la otra persona, y por ende necesita quedarse sólo para aprender a tolerar su falta de dominio y desintoxicarse de sus pensamientos invasivos. (Ésto aún no termina, espera la siguiente entrega)

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